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Palabra Creadora

INTRODUCCIÓN AL EVANG DE SAN LUCAS

INTRODUCCIÓN AL EVANG DE SAN LUCAS

CUESTIONES SOBRE LA IDENTIDAD DE JESÚS.

Una vez se marcharon los Doce,  Lucas nos dice que Herodes ha degollado a Juan Bautista.  El evangelista omite todo el relato de Sn Marcos del banquete de Herodes y la danza de la hija de Herodías,  lo que refleja quizá su poco aprecio por lo sensacionalista.  El tema importante para Lucas es la curiosidad del “tetrarca” (3, 1) sobre Jesús.  La cuestión de la identidad del Nazareno continúa en las escenas siguientes.  Estas comienzan con la vuelta de los Doce y la comida de los 5.000  (9, 10-17),  adaptadas de Marcos 6, 30-44.  Lucas omite la  continuación que figura en Mc. 6, 45-8, 26, lo que se ha denominado la Gran Omisión,  no consignando nada de lo que hay entre la comida de los 5.000 y la de los 4.000.  Probablemente Lucas consideró que estos dos milagros formaban un doblete y decidió relatar sólo uno.  Pero las diferencias con el relato marcano de los 5.000 y la presencia de una variante en Jn 6, 1-15,  pueden significar que Lucas combinó dos relatos en uno en esa multiplicación de los panes que sí relata.

Como Marcos,  Lucas presenta la triple propuesta sobre quién es Jesús y la confesión de Pedro (9, 18-20),  introducida por la típica nota lucana de que el Maestro estaba rezando.  En esta secuencia la afirmación de Pedro “el Cristo de Dios”, es el modo lucano de responder a la pregunta de Herodes “¿Quién es éste?”,  diez versículos antes Jesús saluda esta confesión de Pedro con la primera predicción de la pasión (9, 21-22), pero en Lucas,  al contrario de Marcos y Mateo,  no aparece la incomprensión de Pedro en su reprimenda.  Jesús, por el contrario, continúa impartiendo doctrina sobre la cruz y el juicio (9, 23-27). Si el Hijo del hombre debe sufrir, igual ha de sucederles a sus sucesores si es que esperan participar de su gloria.  En esta serie de dichos sobre el discipulado laxamente unidos entre sí son rasgos lucanos interesantes la exigencia de que la cruz ha de ser llevada “diariamente” y la especificación de que el Hijo del hombre tiene su propia gloria al lado de la del Padre (9, 26).

La transfiguración (9, 28-36) situada en un contexto de Jesús en oración, describe la gloria como ya presente en la vida terrestre de Jesús.  Sin embargo afirma también el aspecto sufriente del Hijo del hombre, pues Jesús habla a Moisés y a Elías de su “éxodo”, es decir, de su partida hacia Dios por su muerte en Jerusalén.  Una voz divina, que identifica a Jesús como Hijo y Elegido (Siervo sufriente), confirma la gloria y el sufrimiento.

En la segunda predicción de la pasión y en la disputa sobre quién es mayor (9, 43b-50),  Lucas suaviza la pintura marcana al explicar que los discípulos no entendían porque las palabras de Jesús estaban para ellos veladas, y al rebajar la confrontación sobre quién de ellos era el mayor. No sólo el más pequeño entre ellos es el mayor,  sino incluso alguien de fuera que use el nombre de Jesús tiene su lugar en el Reino.

Fuente :  Evangelio según Lucas,   R. Brown

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