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INTRODUCCIÓN AL EVANGELIO DE SN MATEO (III)

INTRODUCCIÓN AL EVANGELIO DE SN MATEO (III)

PRÓLOGO DEL EVANGELIO DE MATEO:  EL MISTERIO DE JESÚS

Bajo la simple apariencia de un “relato de infancia”,  es todo un discurso sobre el misterio de Jesús, sobre su personalidad de hombre-Dios (Cap. 1) y sobre su misión de Cristo-Salvador (Cap. 2) el que abre el evangelio de Sn Mateo.

¿Por qué estos relatos de infancia? Lo que interesa ante todo a las comunidades cristianas ¿no es la predicación de Jesús, en palabras y en actos?  En los discursos de los Hechos, en el evangelio de Marcos, todo comienza con la predicación de Juan Bautista.

Pero, a partir de su resurrección, de una forma progresiva, los apóstoles fueron reconociendo a Jesús como Hijo de Dios. ¿Desde cuándo lo era? ¿Solamente desde su bautismo? ¿o desde su nacimiento?  Se iba así profundizando la cuestión de los cristianos sobre la persona de Jesús y su misterio. De esos interrogantes debieron nacer los evangelios de la infancia de Mateo y de Lucas y, por otra parte, las reflexiones de Pablo y de Juan sobre la “imagen de Dios”, reflejo de su sustancia, y sobre la “palabra” eterna del Padre.

Lejos de ser unos relatos folklóricos, estas páginas son ante todo una reflexión teológica.  Lo mismo que en el cine lo genérico de la película permite situar a los actores y,  a veces,  en el procedimiento de “vuelta atrás”, mostrarnos la último imagen de la película o las más importantes, para guiarnos y decirnos adónde vamos, del mismo modo estos “relatos de infancia”, escritos a la luz de la resurrección y de la vida de las comunidades cristianas, nos dicen desde el principio quién es Jesús.  Y es bajo su luz, esto es, bajo la de la resurrección, como hemos de leer todo el evangelio.

En el primer capítulo de Mateo nos presente a Jesús como hombre-Dios.  La genealogía de Cristo, hijo de David,  hijo de Abrahán (1, 1-17), demuestra que este personaje esperado por el pueblo de judío es de nuestra raza.  Pero es algo más, ya que fue concebido por el Espíritu Santo (1, 18-25).  Y el papel de José consistirá en darle un nombre, esto es, en insertarlo en el desarrollo de nuestra historia dándole su ser social.  En el capítulo segundo se pasa a la historia,  en donde los tiempos y los lugares tienen una importancia mayor: se trata de Jesús de Nazaret, conocido como tal, que nació en Belén de Judá,  en tiempos del rey Herodes;  lo adoran unos paganos, los jefes judíos lo rechazan y la sangre corre en Israel;  se perfila ya en el horizonte el drama que acabará en la cruz.

Por debajo de esta estructura aparece otra distinta: una genealogía, verdadera obertura de una sinfonía seguida de cinco episodios, cada uno de los cuales contiene un cita del A. T.  De esta profunda raigambre bíblica brota una savia que alimentará a todo el evangelio. (A. Paul).

Fuente :  Etienne Charpentier “El Señor de la comunidad”.

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