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Palabra Creadora

EVANGELIO SEGUN SAN JUAN (VII)

EVANGELIO SEGUN SAN JUAN (VII)

FIESTA JUDÍA DE LA DEDICACIÓN (HANUKKAH: 10, 22-42) 

Con esta festividad se celebra la dedicación del altar y la reconstrucción del Templo de Jerusalén por los Macabeos (164 a. C.) después de varios años de profanación durante el gobierno de los monarcas sirios. 

El tema de la fiesta será substituido cuando en el pórtico del Templo Jesús afirme que él es al que Dios a consagrado y enviado al mundo (10, 36). Las acusaciones formuladas contra Jesús, ser el mesías y blasfemar por haber dicho que es el Hijo de Dios, se parecen en substancia al contenido del proceso ante el Sanedrín de los evangelios sinópticos justo antes de la muerte de aquél (cf. Jn 10, 24-25. 36 y Lc 22, 66-71). 

Jesús se enfrenta a los intentos de lapidarlo y detenerlo, y proclama provocadoramente: “El Padre está en mí y yo en el Padre”.  A modo de inclusión el evangelio hace que Jesús retroceda a través del Jordán y vaya a donde comenzó la historia en 1, 28, en donde resuena aún el testimonio de Juan Bautista (10, 40-42).

 

PARA RECORDAR: 

Pocos son los cristianos que conocen la fiesta judía de la Dedicación del Templo. Sin embargo, esta fiesta tiene lugar en el mismo día en que nosotros, los cristianos, celebramos el nacimiento de Jesús, Luz del mundo, Sol de Oriente. 

El 25 de diciembre celebran los judíos la fiesta de la Dedicación del Templo.  

¿Con qué motivo? Quizá será bueno que expliques a tus hijos un poco de la Historia de Israel. Ahora no importan mucho las fechas, pero en cambio sí que conviene saber que el Reino de Israel se encontraba situado en la zona de influencia de dos grandes imperios: Egipto y Babilonia. Tratándose de un pueblo pequeño, sus reyes intentaban hacer alianzas o acuerdos con otros reyes similares o se ponían bajo la sombra de uno u otro de los grandes. Con frecuencia, Israel buscó el apoyo en Egipto. Pero eso supuso la enemistad con Babilonia.  

Jerusalén fue asediada y conquistada. Una buena parte de sus pobladores fueron deportados a Babilonia y allí, en el exilio, transcurrieron sus vidas durante varias generaciones.  

Hubo un momento en que pudieron volver a Jerusalén y entonces volvieron a consagrar el Templo, para que en él pudiera darse culto a Dios (año 515 a.C.) . Durante varios siglos el Pueblo de Israel pudo volver a tener una estrecha relación con el Templo, lugar de la manifestación de Dios. En términos generales, siguieron estando bajo la dominación de otras superpotencias: por ejemplo, en el siglo tercero antes de Cristo gobernaron los tolomeos, descendientes de Tolomeo, Gobernador de Egipto a la muerte de Alejandro Magno, mientras que en el siglo segundo gobernaban en Judea los seléucidas, provenientes de Siria.

 

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