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Palabra Creadora

INTROD. AL EVANGELIO DE SAN LUCAS

INTROD. AL EVANGELIO DE SAN LUCAS

EL CAMINO A LA CRUZ, CRUCIFIXIÓN, SEPULTURA (23, 26-56)

 Al elevar el camino a la cruz (23, 26-32) por encima de una mera secuencia de transición tal como se halla en los otros evangelistas,  Lucas construye un episodio que ocupa un lugar clave en la estructuración de la muerte de Jesús.  Inmediatamente antes de que Jesús sea crucificado, el evangelista agrupa los episodios de Simón el Cireneo, el de una gran multitud de gentes que le sigue y el de “las hijas de Jerusalén”; en 23, 47-49, inmediatamente después de que Jesús muera en la cruz, el evangelista vuelve a agrupar los episodios del centurión romano, el de la muchedumbre que se arrepiente y el de las mujeres de Galilea: un tríptico con la crucifixión en el centro y con tres grupos favorables a Jesús en cada lado.  Lucas ha contado ya que cuando nació Jesús algunos judíos lo recibieron favorablemente; ahora insiste en que esto también es verdad cuando Jesús muere, sólo que en este momento ha entrado en el cuadro un gentil.  Imitando el lenguaje del AT, las palabras de Jesús a las lacrimosas hijas de Jerusalén (23, 28-32) representan una continuación del tema del llanto de Jesús cuando proclama que el destino de la ciudad ya está sellado (19, 41-44) a pesar de la presencia de algunos que se compadecen de él.  La especificación “vosotras y vuestros hijos” reconoce que el peso de la futura catástrofe caerá en otra generación.

Sólo en este evangelio habla Jesús en el momento de la crucifixión, algunos manuscritos no tienen las palabras de Jesús en 23, 34ª: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”, pero la extensión del perdón cuadra admirablemente con la perspectiva lucana.  Lucas presenta al triple escarnio de Jesús por obra de los principales, los soldados y uno de los crucificados con él.  La escena, propia sólo de Lucas, con los dos crucificados en 23, 40-43 es una obra maestra de la teología lucana.  La generosidad de Jesús va mucho más allá de lo que pide el criminal, y éste resulta ser el primero que será admitido en el Paraíso.  La frase final de Jesús en la cruz, segura y confiada, “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (23, 46) es totalmente diferente del grito dolorido del Jesús de Marcos al sentirse abandonado.  Todos los signos negativos que acompañan a la crucifixión, incluso el velo del Santuario que se rasga por medio,  están colocados antes de la muerte de Jesús, de modo que los resultados positivos, salvíficos, de su muerte se destacan claramente.

Para ejemplificar esos resultados Lucas relata la reacción de las tres partes a la muerte de Jesús, seguidas por la sepultura (23, 47-56). El centurión romano une su testimonio al de Herodes, Pilato y uno de los malhechores crucificados con Jesús de que éste era un hombre justo y no había hecho nada malo.  Las multitudes expresan su tristeza. Las mujeres que siguen a Jesús están de pie a distancia, mirándolo; ellas serán el lazo de unión con el futuro, pues contemplan también en enterramiento y van a la tumba.  El toque final es decirnos que las mujeres observan el sábado.  Lucas insistió repetidamente en que en el nacimiento de Jesús todo se hizo de acuerdo con la Ley; de un confín a otro de su vida Jesús ha vivido dentro de las fronteras del judaísmo.

 

Fuente:  El evangelio según Sn Lucas,   Raymond Brown

 

 

 

 

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