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Palabra Creadora

INTRODUCCIÓN EVANG. SAN MATEO (VI)

INTRODUCCIÓN EVANG. SAN MATEO (VI)

JESÚS ENVÍA A SUS DISCÍPULOS A PREDICAR Y PARTE ÉL MISMO A PREDICAR EL REINO (MT 10-12.

Jesús acaba de proclamar, con sus palabras y sus hechos el reino de Dios y de mostrar sus exigencias.  De la gente empieza a brotar el grupo de los doce, que rodeaban a Jesús en el montaña y recogían sus enseñanzas en el curso de sus milagros.  Ahora Jesús envía a sus discípulos a predicar ese reino y es Jesús mismo al terminar su discurso, el que parte para misionar.

EL DISCURSO APOSTÓLICO (MT 10).

En el centro del conjunto de tradiciones diversas que Mateo ha sabido organizar armoniosamente,  están los dos versículos sobre la conformidad del discípulo con el maestro.  Esta “relación única que liga al discípulo con el maestro que lo envía es el fundamento del radicalismo del compromiso apostólico y da toda su fuerza a la expresión repetida tres veces: “Por causa de mí (o de mi nombre)” (10, 19.21.39).

El lugar y la extensión de este discurso manifiestan su importancia. Da una visión de conjunto sobre la condiciones de vida en la iglesia y sobre la condiciones del apostolado: la entrega total a la persona de Jesús.  Sus líneas principales son: Misión Universal,  Gratuidad de la misión y Carácter decisivo de la misión.

EL DISCURSO EN PARÁBOLAS (13).

A diferencia de los otros dos sinópticos, Mateo ha situado el discurso en parábolas al final del ministerio galileo,  lo cual le da ya un acento especial: no será para las gentes una enseñanza fácil de entender, por ser en imágenes, sino el último esfuerzo de Jesús para llevarles a la opción, ya que la cosecha, el juicio está cerca.

 Por el contrario, para los discípulos será una catequesis que les permitirá “comprender”.   Es imposible comentar aquí estas parábolas o trazar su género literario,  nos contentaremos con esbozar las líneas generales del pensamiento de Mateo.

Estructura del capítulo.  Son siete parábolas, de las que cuatro son propias de Mateo.  Para un judío, el número siete evoca los días de la semana y de la creación.  “Por tanto, se subraya así discretamente la dimensión espacio-temporal o histórica de la vida humana: las siete parábolas del reino sugieren la revelación, en el tiempo, de la realidad del reino de Dios.  La octava (v. 52) sugiere la plenitud,  el cumplimiento.

En estas parábolas hay dos auditorios: la gente y los discípulos. Radermakers es más sensible al cambio de auditorio de los versículos 1-35: Jesús desde la orilla se dirige a la gente y a los discípulos;  se trata de oír y de comprender;  los versículos 34-35 son una conclusión.  Luego en los versículos 36-50, Jesús en la casa, se dirige a los discípulos para revelarles el reino.  Por su parte,  J. Dupont observó atinadamente que hay aquí dos grupos antitéticos: los discípulos y la gente,  por una parte,  esto es, los “hijos del reino” o sea los justos,  y los “hijos del malo” o sea los malos, por otra parte.  Pues bien,  parece ser que Jesús trata del primer grupo sobre todo en la parábola del sembrador )3-23) y del segundo en las otras parábolas (24-52).

 

 

 

 

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