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EL LIBRO DE TOBÍAS, Parte I

EL LIBRO DE TOBÍAS,  Parte I

INTRODUCCIÓN

Los tres libros de Tobías, Judit y Ester se ponen en la Vulgata a continuación de los libros históricos.  Algunos manuscritos importantes de la versión griega siguen este mismo orden,  pero otros los colocan después de los Escritos Sapienciales.  Forman un pequeño grupo que se distingue por varias características particulares, que en cuanto se refiere a este libro son:

1. No tienen un texto del todo seguro.  El libro de Tobías depende de un original semítico que se ha perdido.  San Jerónimo se había servido para la Vulgata de un texto “caldeo” (arameo) que ya no poseemos.  Pero,  en una cueva de Qumrán, se descubrieron los restos de cuatro manuscritos arameos y de un manuscrito hebreo de Tobías. Las versiones griega, siríaca y latina representan cuatro recensiones del texto.  Las dos más importantes son:  la de los dos manuscritos Vaticano (B) y Alejandrino (A),  por una parte, y la del Códice Sinaítico (S) y la de la antigua versión latina,  por otra.  Esta última recensión, apoyada ahora por los fragmentos de Qumrán, parece la más antigua y es la que sigue la traducción de la Biblia de Jerusalén, sin dejar de acudir a los demás testigos.

 2.   Entraron en el canon de las Escrituras.  La Biblia Hebrea no admitió los libros de Tobías y Judit, ni tampoco los aceptan los protestantes.  Se trata de libros deuterocanónicos que la Iglesia Católica ha reconocido tras algunas vacilaciones en la época patrística.  Hoy son leídos y utilizados y figuran en las listas oficiales del Canon.  En Occidente a partir del sínodo romano del 382 y en Oriente, a partir del concilio de Constantinopla llamado “in Trullo”, en el 692.

3.Tienen en común un determinado género literario.  Estas narraciones tratan con mucha libertad la historia y la geografìa,  como veremos más adelante.

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1 comentario

paula perez -

que bueno no encontre nada
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