Blogia
Palabra Creadora

LIBROS I Y II DE SAMUEL (1a. Parte)

LIBROS I Y II  DE SAMUEL  (1a. Parte)

Los libros de Samuel formaban una sola obra en la Biblia hebrea.  La división en dos libros se remonta a la traducción griega que ha unido asimismo a Samuel y Reyes en un mismo título: los cuatro libros de los Reinos.  La Vulgata los llama los cuatro libros de los Reyes. El Samuel hebreo corresponde a los dos primeros.

Este título proviene de la tradición que atribuía al profeta Samuel la composición de este escrito y su texto es uno de los peor conservados del A. T.  La traducción griega de los Setenta da un texto bastante diferente, que se remonta a un prototipo del que las cuevas de Qumrán han proporcionado importantes fragmentos.  Existían, pues, varias resenciones hebráicas de los libros de Samuel.  Podemos distinguir cinco partes:

a) Samuel, 1S 1-7.

b) Samuel y Saúl, 1S 8-15.

c) Saúl y David, 1S 16 a 2S 1.

d) David, 2S 2-20.

e) Suplementos, 2S 21-24.

 La obra combina y yuxtapone diversas fuentes y tradiciones sobre los comienzos del período monárquico. Hay una historia del arca y de su cautiverio entre los filisteos, en la que no aparece Samuel y que proseguirá en 2S 6.  Está enmarcada en un relato de la infancia de Samuel  y por otro relato que presenta a Samuel como el último de los Jueces y anticipa la liberación del yugo filisteo,  7. 

Samuel desempeña un papel esencial en la historia de la institución de la realeza,  donde se han distinguido desde hace tiempo dos grupos de tradiciones. Al primer grupo se le ha denominado versión monárquica del acontecimiento y al segundo,  una versión antimonárquica,  esta última sería posterior. En realidad ambas tradiciones son antiguas y solamente representan tendencias diferentes;  además, la segunda corriente no es tan antimonárquica como se afirma,  sino que solamente se opone a una realeza que no respetaría los derechos de Dios. 

 Los libros de Samuel abarcan el período que va de los orígenes de la monarquía israelita hasta el final del reinado de David.  La expansión de los filisteos (batalla de Afec,  ver I S 4, se sitúa hacia el 1050 ponía en peligro la existencia misma de Israel e impuso la monarquía.  Saúl,  hacia el 1030, es, en un principio, como un continuador de los Jueces, pero su reconocimiento por todas las tribus le confiere una autoridad universal y permanente,  es aquí donde nace la realeza.

 En el primer libro se narra la guerra de liberación,  en la cual los filisteos son arrojados hasta su territorio,  los encuentros posteriores tienen lugares en los confines del territorio israelita (Valle de Terebinto y Gelboé).  Este último combate acaba en desastre y en él muere Saúl,  hacia el 1010.  La unidad nacional se ve de nuevo comprometida, David es consagrado rey en Hebrón por los de Judá, y las tribus del Norte le oponen a Isbaal, descendiente de Saúl, refugiado en Transjordania.  Sin embargo, el asesinato de Isbaal hace posible la unión,  y David es reconocido rey por Israel.

 

 

 

 

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

0 comentarios

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres